dijous, 20 de maig de 2010

Educación Holística



LA NUEVA EDUCACIÓN, UN  PARADIGMA CUÁNTICO  

La educación holística nos enseña a mirar, ubicarnos y relacionarnos adecuadamente  con  los sistemas humanos que nos rodean y con aquellos a  los que pertenecemos; ya sean escolares, familiares, sociales u organizacionales.

A través de diferentes técnicas ,nos permite  apreciar el funcionamiento de nuestra realidad, descubrir cómo sus integrantes se relacionan entre sí, el orden existente, y  si cada cual ocupa el  lugar que le corresponde dentro de ellos. Todo ello  a fin de  reestablecer el equilibrio dentro de los mismos y poder así acceder a las fuentes de la fuerza que dichos sistemas  albergan  para cada uno de sus miembros (Pastor, 2006).

 “ Es la interrelación del proceso de trabajo personal de los maestros, el trabajo con los alumnos  y la contextualización dentro de los órdenes del amor de ciertos contenidos curriculares a nivel educativo, junto con la necesaria inclusión de los padres de alumnos dentro del proceso de educación” (Olvera ,2004).

EL PARADIGMA CUÁNTICO.
Según el  Paradigma cuántico “El observador modifica la realidad”. Partiendo de ahí  podemos  transformar el pasado y el futuro cambiando nuestra mirada.
¿Cómo hacerlo?, entre otros medios, a través de la transformación de nuestras imágenes internas y de nuestras actitudes ante lo que fue y lo que será y tomando fuerza para reconocer  lo que es. En esta dirección son de gran ayuda los movimientos sistémicos  como técnica  que nos permite ver y experimentar espacialmente,  a través de representantes  humanos  o de objetos,  la imagen de cada acontecimiento que subyace en el fondo de nuestra alma como individuos y como miembros de un sistema. Imagen que determina  nuestra memoria, nuestra manera de mirar la realidad, las actitudes que adoptamos ante ella y las expectativas que  generamos ante el futuro y que contribuyen a la construcción del mismo.

LA IMPORTANCIA DEL ORDEN Y LA PERTENENCIA PARA PODER EDUCAR
 Según Bert Hellinger ,el identificar, ordenar y asentir a  las etapas de los procesos vitales ,tal y como  son, es crucial para este  paradigma ,al igual  que lo es el honrar la historia y  los padres de todos los implicados en  el proceso: Familia , escuela y administración o gestión. Por otra parte conviene tener presente que pertenecemos, formamos parte y estamos vinculados entre nosotros que no somos seres aislados .
 Todos nosotros antes de padres hemos sido hijos  y antes de educadores hemos sido alumnos. También  antes de  contribuir  a la gestión de la educación  hemos  sido hijos y alumnos.
 Por tanto el orden es que primero somos hijos y luego padres, primero somos alumnos y luego educadores. Primero somos hijos y alumnos  y luego gestores.
 En la práctica, cuando nos reunimos  como padres , educadores y gestores  para reflexionar  sobre la educación y sobre las futuras generaciones, nuestra inquietud básica no debería de ser  cuestionarnos si somos buenos padres, educadores o gestores   y si lo estamos haciendo bien; sino  si  estamos  reconciliados  con nuestra historia  personal  familiar y académica, si  estamos  reconciliados con nuestra trayectoria profesional  dentro de la educación y si estamos reconciliados  a nivel transgeneracional:
  •  Si estamos  en paz y hemos asentido a  nuestras historias tal  y como son  sin  vivir  reprochando o anhelando  que hubieran sido diferentes.
  •   Si respetamos  los procesos tal y como fueron y podemos ordenar cada etapa de los mismos dignificándolas, aunque fueran duras o dolorosas,  reconociendo que  forman parte y que  tuvieron un sentido.
  •  Si hemos  agradecido y honrado a todos aquellos  que formaron  parte relevante de nuestra historia familiar y académica y sin los cuales nosotros  no seríamos  como somos  ni estaríamos donde estamos.
  •   Si podemos incluir y dar un lugar en nuestro corazón a los que teníamos excluidos  por  vergüenza, rencores, temores o ignorancia.
  •   Si somos capaces de ver todo lo que hubo  más que todo lo que faltó y lo que pudo ser  más que lo que no fue posible.
  •   Si podemos  considerarnos  como miembros de la cadena transgeneracional: Pertenecientes  a nuestra generación, procedentes de la generaciones anteriores  y con influencia en las  posteriores.
  •   Y básicamente si hemos   asumido que “pertenecemos “y “estamos vinculados”. Que formamos parte de algo más grande que nosotros y que estamos ligados por profundos lazos de amor y de lealtad a nuestros sistemas, en especial  al de la familia de origen ( Pastor, 2003).
En cualquier caso, el objetivo final es incluir, arraigar y vincular; es ordenar el amor para contribuir a reestablecer el equilibrio, la paz y el amor intra e interpersonales  para beneficio de las generaciones pasadas, actuales y futuras.
 En esta dirección, la familia, la escuela y la sociedad que apliquen la educación holística será un espacio de comunicación  e interaccion respetuosa donde, respetando  el contexto de procedencia de cada uno, todos tengan su lugar, lo ocupen y asuman sus responsabilidades. Donde se aprenda a contemplar la vida  como una serie de  actos de amor. Donde se aprenda a  tomar la vida y la muerte , poner  mas energía  en la búsqueda de soluciones y se cultive la aceptación más que el deseo.





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