divendres, 28 de novembre de 2014

La sexualidad en las personas con alta capacidad intelectual




LA SEXUALIDAD DE LOS SUPERDOTADOS



La personalidad de los superdotados ha atraído siempre la admiración y curiosidad de las gentes. Platón los consideraba una minoría superior, como una «raza dorada» en el seno de la humanidad. Y aunque no todos concuerdan en los rasgos esenciales que distinguen al genio, pues se dan tipos muy diferentes, hoy día se reserva el calificativo a aquellos individuos que, por su inteligencia y creatividad, sobresalen de manera excepcional por encima del medio alcanzado por sus contemporáneos.

Si de alguna manera se acepta que existe una relación entre el vigor sexual y el desarrollo psíquico y físico de la persona, en principio se podría concluir precipitadamente que estas personas han debido destacar también como superdotados en el aspecto sexual. En realidad, esto es cierto sólo en términos generales y siempre refiriéndonos a la sexualidad correctamente entendida. 


EL SEXO COMO FUENTE DE CREATIVIDAD

La energía sexual constituye, por supuesto, una de las fuerzas básicas que estimulan la vitalidad y creatividad del individuo, pero actúa en cada uno según las peculiaridades anímicas y físicas de la persona. Como aclaró Freud, la mente humana puede utilizar toda una serie de mecanismos de control de la energía sexual, tales como la represión (rechazándola al subconsciente), la regresión a una forma primitiva, la racionalización y la sublimación (encauzándola hacia una actividad superior). Sólo cuando fallan estos mecanismos de defensa, sobreviene la frustración y la neurosis.

Lo más frecuente en personas de elevada sensibilidad y sólida formación intelectual y moral, como se supone que han de ser los superdotados, es que mediante un proceso de sublimación encaucen y orienten la enorme fuerza de sus impulsos sexuales hacia actividades artísticas, científicas, humanitarias, políticas o financieras, según las preferencias individuales y de cada colectividad concreta.


EL SEXO SUBLIMADO
El grupo más numeroso de genios parece, sin embargo, reducible a la categoría de individuos de sexualidad sanamente vigorosa, pero racionalizada y sublimada. La sublimación se produce ya sea a través de la literatura y el arte, como en Dante, Rembrandt, Goya, Dostoyevski, Pablo Neruda y Charles Chaplin; ya sea a través de éxitos militares, sociales o científicos, como en Hernán Cortés, Juan de Austria, Nelson, Marx, Bismarck, Freud, Lenin, Stalin, John F. Kennedv, Einstein, Heming, Kissinger y otros muchos.
La sublimación permite al individuo obtener una gratificación social, artística o científica que actúa como complemento o substitutivo emocional de la satisfacción sexual propiamente dicha. De esta manera, se puede afirmar que, mediante una destacada actuación profesional, tales personas consiguen una compensación «erótica» sumamente estimada y apetecible. Así surge lo que hoy día se ha dado en llamar la «erótica» del poder. En realidad, cabría hablar con el mismo derecho de la «erótica» del arte, de la ciencia, del poder económico o político. En contrapartida, la plena realización personal y profesional y el éxito social potencian en alto grado el atractivo sexual de la persona. Henry Kissinger, el secretario de Estado americano, lo expresó con toda lucidez cuando afirmó que «el poder es el mayor afrodisíaco».

1 comentari:

  1. Muchas gracias por esta entrada. Parece que la sexualidad es un tema tabú y nadie habla de ella pero en mi opinión y mi caso personal/particular, por lo menos, es de gran importancia: ¡nosotros también follamos! tenemos creatividad corporal también en aspectos como la danza o el sexo, además nos va bien hacer actividades que nos conecten con los tiempos materiales del cuerpo y la materia, nos van bien las de meditación y otras que nos llevan a "pensar de otro modo", y por supuesto, tenemos afectos. Basta ya del estereotipo de que los tontos son tan afectuosos y los listillos no tienen sentimientos, son una especie de Dr Spock ¡nada de eso! ni para unos ni para otros. GRACIAS

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