dimarts, 25 de maig de 2010

Volver a nacer



Cuantas veces nos hemos dicho: si pudiera volver a nacer.
En realidad podemos volver a nacer. Siempre y cuando estemos aprendiendo que no se puede tener una visión lineal, porque no podremos resolver los nuevos retos de este tercer milenio.
Todo está cambiando, es un hecho. La vida está en contínuo movimiento. Las cosas siempre pasan por alguna razón, por algún misterio que desconocemos pero que nos conduce, sin apenas percibirlo.
En estos momentos, desde las nuevas generaciones de niños y adolescentes podemos observar que ellos tienen verdaderas dificultades para enraizar. El hecho de vivir en un mundo cada vez más virtual conduce a la desconexión de la tierra firme, de los vínculos humanos, familiares y contextuales. Están desconectados del espacio físico y se elevan a espacios virtuales y cuánticos.
Pero eso puede ser peligroso.Todo se está conectando y a una velocidad maravillosa, pero tenemos que proteger el proceso de enraizamiento que todos los seres humanos tanto necesitamos para poder luego elevarnos con el corazón o con el alma.
Afinzar la identidad, aprender a ser y a pertenecer són las raices que sustentan a las personas. Amar las própias raices es amarse a si mismo y a la vez a la vida. Por eso es tan importante decirles a los niños, cuando han tenido que cambiar de pais, de escuela, de amigos, de vinculos familiares que todos, sin ninguna excepción, pueden continuar juntos en su corazón.
No poder enraizar provoca desórdenes en la conducta y los niños y jóvenes, adquieren roles que no les pertoca, debido a la falta de referentes claros en el desarrollo de su identidad.
Creo que tenemos que tener una mirada sistémica y cuántica. Es absolutamente necesario cambiar de paradigma y entender que hay múltiples dimensiones de la realidad. Aceptarlo es aumentar la capacidad de comprensión y potenciar múltiples ideas para encontrar las soluciones oportunas. Somos conscientes y a la vez inconscientes de estas diferentes dimensiones y por eso, debemos aprender a gestionar la diversidad de contextos que nos ha tocado vivir. Estos posibilitan que cada individuo esté en consonáncia con su destino, y ocupe el lugar que les corresponde, tanto en su familia como en todos los grupos en los que interactua para que pueda desarrollar su proyecto de vida de una forma harmónica.
Deberíamos aprender a reconocer los logros de los demás y agradecerles su aportación, su lucha, su éxito, su participación, su ilusión, sus intentos. Cuando lo hacemos, establecemos unas redes finísimas de percepciones positivas que nos llevarán a un amor nuevo, y eso es lo que nos ayudará a "volver a nacer". Volveremos a sentirnos cómodos en nuestra manera de ser y pensar. Hay algo más bonito que tener la oportunidad de volver a nacer?

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